No te puedes acostumbrar a lo que no tiene sentido | Kenia

No te puedes acostumbrar a lo que no tiene sentido | Kenia

Paulin tiene unos 62 años, no lo sabe bien porque nadie se lo ha contado nunca, y si la miras y cuentas sus arrugas marcadas, podrías decir que tiene al menos 80, aunque conociendo el lugar donde estamos en este momento… sería bastante improbable que una mujer de 80 años siguiese valiéndose por sí misma.

Caminamos tras ella y tras sus 3 nietos, Denis, Daniel y Henrick que quieren enseñarnos su casa.

Vamos andando en fila bajo un sol que hace que me hiervan los brazos y el cuello mientras levantamos polvo con nuestras pisadas.

La época de lluvias terminó hace pocas semanas pero aquí hace tanto calor que todo se seca rápido y no volverá a tener color hasta dentro de 10 meses.

2 meses de verde, 10 meses de polvo y… nada más.

Nos vamos alejando del resto de casas y andamos por donde no quedan caminos para por fin llegar.

Ahí están, 2 chozas demasiado derruidas para que una persona pueda vivir en ellas.

«Paulin, ¿Cómo consigues la comida para los niños?»

«Busco por el pueblo quien pueda darnos un poco de comida para ayudarnos»

Aquí todo el mundo saca el poco dinero para sobrevivir de hacer carbón vegetal y el cuerpo de Paulin ya no aguanta para poder cortar leña durante horas y cargar 50kilos por estos caminos de arena.

Por lo que no tiene muchas más opciones que mendigar entre sus vecinos, que viven más o menos como ella, pero que siempre encuentran cómo ayudarla.

Entro en la «casa» más pequeña, donde duermen los 3 niños sobre unas bolsas de judías y creo que se me corta la respiración al pensar en que el ser humano permite que esto suceda en el mundo.

No es la primera vez que veo algo así, parece increíble pero en lugares como Chumvi, sabes que cada día es una sorpresa pero NO TE PUEDES ACOSTUMBRAR A COSAS COMO ESTA.

ACOSTUMBRARSE A LA POBREZA ES IMPOSIBLE. NO TE PUEDES ACOSTUMBRAR A LO QUE NO TIENE SENTIDO.

¿Cómo se puede vivir así?

¿Cómo puede ser que los intereses del mundo y con ellos toda la sociedad, arrastrada por la corriente, permitamos que haya personas viviendo así?

Esto no es un problema de países, no es un problema de dinero.

Es un problema de humanidad.

Porque no hablo de tener más o de tener menos, de tener lujos o no poder acceder a ellos.

Hablo de derechos fundamentales.

Hoy cuando entres en tu cama, cuando abras las sábanas de tu cama para tumbarte a descansar simplemente, siéntete agradecido y no te olvides de que en conversaciones en bares o hablando de política no se arregla el mundo, que no sirve de nada tener opiniones que se esfuman y sólo sirven para adornar y que sí se puede hacer algo.

Y si además de reflexionar sobre lo que acabo de contarte, quieres hacer algo para cambiarlo, Tenemos un Reto para hacerlo.

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