Lo que no te contaron del Voluntariado Internacional

Lo que no te contaron del Voluntariado Internacional

Hoy me quiero lanzar a la piscina y hablar de algo que sé que da mucho que hablar y que es un poco complicado. El voluntariado internacional y la tendencia de los países del norte en hacer las cosas mal!

¿Has oído alguna vez hablar del «Complejo de salvador blanco»?

Es una expresión muy fea, pero muy usada, sobre todo desde que el viajar esta de moda y desde que el voluntariado internacional esta más en auge que nunca. Y aunque no me gusta nada, creo que puede ayudarme a contextualizar lo que quiero contar hoy.

Quiero hablarte de esto y quiero hacerlo desde mi propia experiencia y aprendizaje tras casi 6 años dedicada a la cooperación y un millón de cosas mal y bien hechas por el camino.

Mi primera experiencia en esto de la cooperación fue a través de uno de estos voluntariados.

Soy una persona muy abierta, curiosa e interesada por los temas sociales, la infancia y los derechos humanos desde muy pequeña, por lo que en cuanto tuve la oportunidad y un poco de dinero ahorrado me lancé a hacer un voluntariado fuera de España.

«Quiero ir a un lugar donde me necesiten y hacer lo que haga falta, quiero ayudar»

Durante mis 15 días de voluntaria en una zona muy deprimida de Marruecos, donde intenté dar lo mejor de mi, trabajé ayudando en una pequeña «escuela» y en un orfanato donde cada tarde pasábamos varias horas con los niños/as, jugábamos, le dábamos cariño…

Todo bonito hasta aquí, ¿verdad? eso parece ya que eso es lo que nos han enseñado en nuestra sociedad.

Pero no, yo estaba equivocada y mis acciones desde luego no tenían lo positivo que yo creía.

Y es aquí donde comienza mi reflexión.

Durante mi «Voluntariado en África» yo estaba viviendo una experiencia extraordinaria para mí, que me abriría los ojos, me situaría más aún sobre la realidad y cambiaría mi vida en 360º, pero…

¿Sabes lo que aporté a aquellos niños/as del orfanato? 

Abandono. Sí, como lo lees, abandono.

Me pasé 15 días dándoles amor y esperanza y el último día cuando salimos por aquella puerta despidiéndonos lloraban y nos llamaban «mamá»

Analicemos esto último. 🤔

Había compartido los días con 13 niños/as a los que sus familias ya habían abandonado una vez, que se criaban en un orfanato y que encima recibían personas diferentes cada 15 días que volvían a abandonarles y lo que es peor… y descubrí después… a los que, en este orfanato en concreto, tenían en muy malas condiciones para que cuando los viésemos, sintiésemos pena, donásemos y alimentásemos así la rueda de miseria en la que vivían.

Sin querer, y desde el desconocimiento absoluto, estaba formando parte de algo muy feo, y que me costó aprender.

Hoy en día está muy de moda el voluntariado internacional, o como lo llamamos desde la cooperación el «Volunturismo».

Es impresionante la cantidad de bloggers de viajes que te enseñan «Cómo viajar por el mundo mientras haces voluntariados»«una grandísima experiencia para vivir que te cambiará la vida»

Además, sumándose a esto, parece que África también está de moda, de hecho podrás ver, Redes Sociales como Instagram llena de fotos de influencers promoviendo estos viajes.

«Salvemos África» «Te cambia la vida»

Y hasta muchísimas empresas valoran en tu currículum el que hayas hecho un voluntariado internacional.

Y te aseguro que no hablo por hablar, porque desde Idea Libre, respondo diariamente unos 5 mensajes a personas que quieren venir a la escuela en Kenia a hacer cualquier cosa: dar clase, construir, limpiar… lo que sea para ayudar.

Creo que es importante que la sociedad pare y analice. Que de verdad pensemos lo que hacemos y sus consecuencias.

voluntariado-internacional-áfrica

No quiero que me malinterpretes, como conté al principio de este post, toda mi historia comienza haciendo un voluntariado «salvando África» a mi manera y sin querer, dejándome llevar por ese impulso social en el que parece que como vivimos en países más desarrollados, podemos llegar a otro país, con otra cultura diferente, otras costumbres y creencias y decir a la gente lo que tienen que hacer y cómo. 

Infinidad de proyectos sociales fracasan justo por este motivo.

Volviendo a mi primera experiencia en el orfanato de Marruecos:

¿A cuantos orfanatos en España puedes entrar para jugar con los niños/as? ¿Conoces alguno?

Que yo sepa, a ninguno.

Se cuidan mucho los derechos de los niños/as y no esta bien visto que esté entrando ahí todo el que quiera.

Entonces… ¿por qué sí está bien ir a un orfanato por ejemplo en Congo y hacerlo? ¿Cuál es la diferencia? ¿Por qué nadie se alarma y está aceptado y bien visto? ¿Es que los derechos de esos niños/as son diferentes?

O al hilo de esto:

¿Cuántas personas en España conoces que estén en un colegio dando clase sin un título de magisterio?

¿Cuántas personas sin experiencia previa ni conocimientos o formación construyen una casa o un colegio?

¿Te gustaría que el monitor del campamento de verano de tu hijo/hermano/sobrino… no tuviese titulación? porque para ser monitor de ocio y tiempo libre en España es obligatorio un título y un certificado de abusos sexuales y antecedentes penales.

¿Por qué si en nuestro país no se hacen esas cosas y nos parece lo normal y correcto para el bienestar de los niños/as podemos hacerlo en otros lugares? Esta es mi pregunta, porque de verdad me parece muy hipócrita por nuestra parte.

«Seamos responsables con nuestros actos, porque aunque estén hechos desde el amor pueden estar siendo dañinos»

Estoy 100% a favor de la cooperación, de ayudarnos y apoyarnos seamos de donde seamos, de dar a los demás, de compartir lo que somos y tenemos, de crear intercambios de culturas y enriquecernos los unos a los otros.

Como ya sabrás si me conoces un poco, tras mi experiencia como voluntaria fundé junto a Sandra la ONG Idea Libre, por lo que no creo que tener un proyecto en un país en desarrollo sea negativo y creo que la cooperación es buena, sana y en nuestro mundo actual necesaria para equilibrar la balanza de la desigualdad que nos rodea.

Muchos dicen «eso deben hacerlo los gobiernos» «los países» y nosotras decimos que mientras eso ocurre o no y nadie hace nada un niño/a se muere literalmente de hambre por causas EVITABLES… todo lo demás SON EXCUSAS.

Pero no olvides que también en países en vías de desarrollo, como por ejemplo Kenia, donde yo trabajo actualmente, hay profesionales y personas muy válidas para trabajar y desarrollar su cultura y su país, el único problema es la falta de recursos, de oportunidades y acceso a las cosas, y es ahí donde podemos tender la mano, pero sin pasar la línea.

De verdad que creo que NO TODO VALE, que si decides hacerlo, cada uno de los pasos que des deben ser desde el más absoluto respeto, que hay que hacer las cosas con muchísima calidad y conciencia. Que hay que ser muy humildes a cada paso y que cuando haces algo para otros NUNCA puedes saltarte su visión sobre las cosas.

Para mi el voluntariado es algo bonito. Dar a los demás sin esperar nada a cambio es un símbolo de unión entre personas. Pero las cosas hay que hacerlas bien. 

Y si eres de los que se está planteando hacerse un voluntariado en África, o en cualquier otro lugar, te planteo hacerte estas preguntas a título personal y desde la sinceridad antes de tomar la decisión de hacerlo.

¿Haría el mismo voluntariado al lado de mi casa? o también quiero vivir la experiencia de ir a otro país, viajar, conocer cosas nuevas… vivir una aventura…?

– ¿Qué haría allí? es decir, ¿cual es mi formación, experiencia, conocimientos, preparación… para aportar de manera responsable y en que tipo de proyecto podría encajar?

– ¿Mi voluntariado va a quitar un puesto de trabajo a una persona local que lo necesita?

– ¿En el fondo de mi, estoy pensando también en lo que esta experiencia me va a aportar como persona?

– Sería capaz de no hacer ni una foto y no contar a nadie mi experiencia durante el voluntariado?

– ¿Tengo la suficiente capacidad de no juzgar lo que vea y adaptarme al 100%?


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